No sé qué haría yo si un día me vistiera de chica y saliera a la
calle. Pero sí sé lo que ocurrió con Billy aquella extraña
mañana... Su madre lo vistió a toda prisa con un vestido rosa
y lo envió al colegio sin mediar palabra. "¡Acaso soy una
chica!" o "¡El mundo se ha vuelto loco!", pensó Billy. Tras
haber leído Mme. Doubtfire, no cabe duda: a la autora le gusta
jugar con disfraces. En este caso, plantea el tema del sexismo
invitándonos a imaginar, a cambiar el mundo, para darnos
cuenta de que seguimos con los mismos prejuicios. "... la
última vez que voy al colegio con un vestido".
(¿Te
gustaría leerlo? Lo tienes aquí.)